domingo, 8 de mayo de 2011

Mi tormenta...

Esta tormenta está destruyendo todo lo que he construido con tanto esfuerzo, y parece ser que poco a poco lo va acomodando de un modo sencillo para otros... Dónde está el amor? se lo ha llevado con ellos? no importa.. parecen ser muy felices con el y a mí no me hace tanta falta.. algo duele, algo ha sido arrancado de mi y esto esta doliendo, mi corazón está bien? todo está perfecto... pero algo hace que no me sienta nada bien, dónde ha quedado la salud? también la he perdido? si alguien me la ha arrebatado es porque no me hacía demasiada falta, cierto? 


Voy en busca de la fuerza, porque sé que no la puedo perder.... está atorada bajo una madera que ha transportado la tormenta, está junto a la amistad, la familia y la felicidad. Me encuentro en un dilema, solo puedo salvar una, la tormenta comienza a hacerse más fuerte y si tomo una las otras tres volarán.. debo decidir rápido, y no sé que hacer.


En mi mente buscaba los pros y contras de cada uno de esos tesoros, tuve miedo de tomar la felicidad y que esta no significara gran cosas sin mis amigos, sin poder ser fuerte, porque esta se iría rápidamente y me quedaría sin nada; estuve a punto de tomar la amistad, pero recordé que ya no tenía a amor, y no quería decepcionarme al darme cuenta de que aquellas personas que yo consideré mis amigos no me amaran, y sabía que con la familia pasaría lo mismo, así que los descarté y regresé al inicio... la fuerza, necesitaba fuerza en todo sentido para poder poco a poco recuperar lo que esta tormenta me estaba arrebatando, la fuerza era la decisión correcta. Aproveché unos segundos en los que el viento sopló con menor intensidad para levantar el pedazo de madera, instantáneamente moví mi brazo para tomar la fuerza, pero en ese justo momento llegó una gran ventisca que arrasó con aquellos tesoros, no quedaba ni la felicidad, la amistad, ni la familia y mucho menos la fuerza, y sin este último.. me sentía derrotada, sabía que había perdido todo lo que quedaba mientras los otros solo ganaban más y más de lo que yo perdía.


Ya no me quedaba amor, ni salud, ya no había felicidad, amistad ni familia, y con estos se me había ido la fuerza. Decidí sentarme en una esquina donde el viento no soplaba, necesitaba quedarme ahí para que mi cuerpo no volara como lo había hecho todo lo que me conformaba. Derrotada, bajé la mirada y me encontré algo especial,, un cambio, un borrón y cuenta nueva, justo lo que necesitaba, salir del hoyo y construir de nuevo mi refugio, con el tiempo, aquello que había perdido regresaría. Tomé al cambio cuidadosamente y lo cubrí de la tormenta, cuando esta cesó miré al cambio buscando la manera de poder utilizarla, pero no tenía ni instructivo ni interruptores, así que decidí dejarlo a un lado en un  lugar seguro mientras comencé a levantar todos los pedazos de madera tirados. Mientras hacía mi limpieza, veía a todas aquellas personas a mi alrededor que tenían de todo, tenían amor, salud, familia, amigos, se sentían fuertes e invencibles, justo como yo me sentí algún día no muy lejano. En mi recorrido por los restos de mi refugio encontré debajo de las maderas muchas cosas de las que nunca había sentido su presencia, mientras las conocía, hubo una en especial de la que ya había escuchado en gran medida, y que siempre me causó mucha curiosidad, la envidia,, era un sentimiento diferente, era algo que sin duda el cambio rechazó desde un principio y que me hacía sentirme como la mierda. Estuvimos pasando algún tiempo juntas, pero un día me di cuenta de lo traicionera que puede ser, tan solo alejaba a todas aquellas cosas que yo apreciaba y deseaba tanto, alejaba a mi familia, a mis amigos, a mi salud y por supuesto a la felicidad, pero la fuerza se acercaba cada vez más, sin detenerse. El cambio una vez más me dijo que no era bueno eso. 


Hubo un buen día en que la fuerza ya estaba conmigo, pero solo alimentaba más y más mi envidia, y un día las vi conspirar contra mi, harían que llegara a mi perdición, el cambio me lo dijo desde un principio, lo que ocurría no estaba bien, pero apenas me di cuenta de la situación, corrí hacía donde se encontraba mi cambio, y lo abracé, la fuerza al darse cuenta de esto me siguió, dejé la envidia a un lado y lo primero que llegó a mi fue el amor, ya no envidiaba a los otros, ahora los amaba, porque gracias a ellos, y a la tormenta había aprendido una dura pero necesaria lección. Y una vez que aprendí a amar a todos y por sobretodo a mi misma, llegaron mis amigos y mi familia, me sentía tan bien por dentro que mi exterior reflejaba lo mismo, me sentía saludable, con todo esto en mis manos, fui construyendo aquél refugio que había quedado destruido esperando la próxima tormenta, aunque sabía éste no era invencible, y en algún momento, la vida me tendría que dar otra lección...


PD: Escrito por nadie más que yo... aunque suene trillado, así es como me siento ahora mismo, en medio de una tormenta, que con el tiempo sé que pasará... 

                                                                                                                                                                                                   Charlett;                                                                                                                

1 comentarios:

Yo dijo...

Paso agradecerte el comentario que has dejado en mi blog, muchas gracias

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Todos los créditos creativos de esta página están únicamente dirigidos a dos personas: Babalú y yo (Scarlett)... bueno más a ella que a mi, dibujos hechos originalmente por Babalú, idea original y mantenimiento por mi parte.... somos una mamada en esto lml